A los dos años los niños y niñas son inocentes, divertidos, alegres, y a su vez, la crianza pasa a ser más complicada pues empiezan a desarrollar su propia identidad y comienzan las rabietas.
¿Tu adorable hijo o hija de repente te monta un pollo enorme porque el color verde tiene la tapa del color azul? ¿Estás en el supermercado te pide algo que no quieres o no puedes comprarle, se lo dices y estalla en furia tirándose al suelo? ¿Te ha pedido la camiseta de Mickey y le has traído la de Minnie y ahora todo son llantos y gritos?
Bienvenid@ a los terribles dos años o la aDOSlescencia.
Esa etapa en la que tu peque, que antes era todo amor, risas, admiración y aceptación pasiva a tus decisiones, aprende a decir “no”, tiene sus propias elecciones y aún no controla sus emociones.
Es una etapa dura, pues los adultos no comprendemos qué les pasa por la cabecita a nuestros peques, y ellos no saben aun como expresar lo que siente, con lo que la combinación no es nada fácil.
Sin embargo, te vamos a dar ciertas pautas que te ayudarán en este proceso.
Qué ocurre a los dos años

Lo primero es entender que en esta etapa nuestros hijos están descubriendo su identidad, experimentando sus capacidades y desarrollando su autonomía. Les encanta explorar, aprender (es la etapa de los “porqué” “cómo” “qué es esto”) y querer ser autónomos “yo solito”.
No pueden estar quietos pues necesitan poner en prácticas sus nuevas habilidades motrices como correr, saltar, coger y lanzar cosas, trepar…Así que es totalmente normal (aunque cansado para nosotros) que tengan una energía ilimitada.
Además les gusta cooperar, sentirse parte de un grupo y necesitan rutinas y orden. Y verás que cuando aprenden algo, lo repiten muchas veces hasta que consideran que han “dominado” esa nueva habilidad, son perseverantes.
Y por otro lado, las emociones las tienen a flor de piel, pero no las entienden ni saben expresarlas y se frustran. Por eso, muchas veces estallan las rabietas.
Claves para criar cuando tu hijo tiene dos años y está en la adoslescencia
- Aprende a afrontar las rabietas.
No pierdas los nervios, no les juzgues ni le hagas sentir mal, las rabietas son simplemente una manifestación de su cerebro de dos años.

Empatiza, háblale de forma calmada, dale nombre a lo que está sintiendo (frustración, nervios, enojo…) y quédate a su lado hasta que pase.
Si intenta hacerse daño o hacer daño a alguien, frénale con calma.
No cedas ante la rabieta.
Intenta distraer su atención hacia otra cosa.
Ten mucha paciencia.
Una vez que haya pasado la rabieta, habla con él o ella de lo ocurrido. Entender porqué se ha sentido de esa forma y tener herramientas para otra vez que le pase, le ayudará. “Lo que has sentido se llama ira, la próxima vez en vez de gritar puedes rugir como un león”.
- Establece rutinas y anticípate
Como ya hemos indicado otras veces, los niños necesitan rutinas. Es beneficioso para su cerebro y les da seguridad.
Procura tener distintas rutinas y anticípate. Por ejemplo, si tu peque por la noche al estar más cansado se vuelve más irritable, ten una rutina sencilla para que no haya sorpresas y posibles berrinches. O si sabes que cuando pasas por el pasillo de las galletas se va poner nervioso y te las va a pedir, evita ese pasillo.
- Enséñale a nombrar sus emociones

En esta edad están en pleno desarrollo del lenguaje y entienden mucho más de lo que saben expresar. Poner nombre a las emociones les ayudará a entenderse mejor y tener control sobre su comportamiento.
Por ejemplo, si está enfadado porque quería seguir jugando y le has dicho que es hora de recoger dile “eso que sientes se llama frustración” o si está penoso cuando cae la noche, le puedes decir “eso que sientes se llama cansancio”.
- Ofrécele opciones y déjale hacer
Como hemos indicado, a los dos años los niños y niñas están desarrollando su autonomía e identidad. Así que ofrécele opciones dentro de unas posibilidades lógicas, como escoger entre dos camisetas que ponerse, o elegir si quiere tomar pera o manzana a la hora de comer.
Permítele desarrollar su independencia adaptando el espacio a ellos, pon una torre de aprendizaje para que pueda ayudarte en la cocina y quita las cosas peligrosas de su alcance. Todo lo que hagamos por ellos, es proceso de aprendizaje que pierden.
- Refuerzo positivo
Los niños y niñas están constantemente escuchando lo que no pueden hacer, sin embargo, les ayuda mucho el saber lo que SI pueden hacer.
En vez de decir “no pintes en la mesa” prueba a decir “pintamos en el papel”, o en vez de “no se pega a tu hermanito” dile “a la familia se le trata con cariño, se les da abrazos, besos y caricias”.

- Dale tareas para que pueda colaborar
Aprovecha que a esta edad están dispuestos a colaborar, así que ofrécele tareas simples que pueda hacer, como limpiar el polvo, llevar los cubiertos uno a uno, recoger sus juguetes o poner la ropa en la lavadora.
No sólo se mantendrá distraído, sino que se sentirá capaz y satisfecho.
Te acosejamos que leas nuestro post Conseguir que tus peques colaboren en casa
- Ayúdale con las transiciones
El cerebro a esta edad, aún no está desarrollado para adaptarnos a los cambios. Por eso les cuesta tanto cuando toca dejar de jugar, o empezar a comer, o ir al baño, o vestirse…Si no es algo que les guste hacer, será difícil que quieran parar de hacer algo, para hacer esa otra cosa.
Así que ayúdale anticipándote y explicándoles qué viene a continuación:
_ En 5 minutos nos vamos a ir del parque
_ Ya solo queda un minuto
_ Vamos a ir recogiendo que nos vamos ya ¿me ayudas trayendo la pelota?
- Elige las batallas
Escoge qué batallas merece la pena pelear. Si son cosas que no interfiere en el funcionamiento de la familia o que no lastiman a nadie, no pelees por ello.
Si hoy ha elegido que quiere ir con una camiseta que no combina, o que quiere llevar un paraguas aunque haga sol, déjale que lo haga.
Escuchar constantemente no, es agotador incluso a esa edad.
Por último, ánimo. Es una etapa y como muchas otras que has pasado hasta ahora, también pasará. Disfruta de esta edad que también es muy divertida y ten calma en los momentos difíciles.


