Cuando pensamos en ser padres no nos imaginamos la cantidad de tiempo que vamos a invertir en dormir a nuestro peque. Una vez somos padres, conseguir dormir a tu bebé y que descanse adecuadamente, se convierte a veces en un proceso complicado, y que puede llegar a afectar al bienestar familiar.
El ver que tu bebé no duerme bien, los llanos, los despertares, nos preocupan y afectan a nuestro propio descanso y llegan las ojeras, los despistes, y finalmente, te conviertes en un padre o una madre zombie, estás despierta pero no estás presente.
¡Pero no desesperes! ¡Nos ha pasado a muchos/as y llegará el momento en que volváis a dormir 8 horas seguidas!
En este artículo, vamos a intentar darte algunas claves para entender mejor cómo es el proceso del sueño del bebé y qué puedes hacer para ayudarle a descansar y a dormir mejor.
Cómo es el sueño del bebé
El sueño de los bebes y los adultos no es igual, va pasando por distintas etapas madurativas.

Cuando son recién nacidos pueden dormir una media de entre 16-20 horas entre el día y la noche y suelen despertarse cada 2-3 horas para comer. A esto hay que sumarle los despertares que se producen por otras necesidades como son pipí, caca o simplemente por necesidad de apego.
Poco a poco van durmiendo más seguido de noche. A partir de los 3-4 meses, adquieren el ritmo circadiano y empiezan a dormir 5-6 horas seguidas en horario nocturno. En esta edad suelen dormir entre 15 o 16 horas, contando varias siestas diurnas y la noche. Sin embargo, a los 4 meses suele producirse una crisis de sueño despertándose cada hora, ya que el ciclo de sueño cambia pasando a tener más fases y tienen que aprender a enlazar esas fases, que nosotros como adultos, hacemos de forma inconsciente.
Cuando llegan a los 6 meses empieza a madurar el sueño y duermen una media de 13 o 15 horas. Su sueño nocturno suele ser de unas 11 horas y cada vez habrá menos interrupciones. Asimismo, seguirá realizando 2 siestas durante el día.
Cerca del año es normal que vuelvan a surgir microdespertares debidos a la angustia por separación, que no son más que una respuesta del cuerpo humano a estar alerta y sentirse separado de sus progenitores. Algunos niños y niñas mantienen estos despertares hasta los 3 años.
De todos modos, cada bebé es distinto y su patrón de sueño también, por eso hay bebés que empiezan a dormir seguido antes, y otros, que no lo harán hasta pasado el año o más.
Cómo conseguir que tu bebé duerma de forma segura
La comunidad científica coincide en que para disminuir las probabilidades del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), lo más aconsejable es que duerman boca arriba y sin almohada.

Asimismo para evitar la asfixia, la cuna debe estar despejada, sin peluches, mantas, colchones antivuelco o elementos que tengan cordones o cintas.
La cuna debe ser rígida y antideslizante y los barrotes deben tener una distancia entre ellos de entre 4,5 a 6,5 cm para evitar que se le pueda quedar enganchada alguna extremidad. Podéis encontrar más información en nuestra categoría cunas y colchones.
El colchón ha de ser plano, firme, estable y transpirable, para evitar la plageocefalia.
Puedes usar un forro impermeable de algodón para proteger el colchón de posibles derrames y también una sábana bajera ajustable.
Es importante saber que no se recomienda tapar al bebé con sábanas ni mantas, para evitar que se cubran la cabeza o se destapen durante la noche. Es mejor usar saquitos eligiendo el TOG, en base al calor que haga en la habitación.
En nuestra categoría invierno encontrarás saquitos adecuados y en cunas y colchones, todo lo necesario para el descanso de tu bebé.
Recomendaciones para dormir a tu bebé y que descanse adecuadamente
Crea una rutina de sueño: Los bebés necesitan una rutina para sentirse seguros y tranquilos. Trata de establecer una hora fija para dormir todas las noches y sigue la misma rutina antes de acostarlo. Esto puede incluir bañarlo, cambiarle el pañal, darle de comer y leerle un cuento. La rutina le indicará a tu bebé que es hora de dormir y lo ayudará a relajarse.
Lleva al bebé a la cama cuando está somnoliento/a y no sobre cansado, ya que en este caso, se activa la producción de cortisol y le costaría más dormirse o podría tener más despertares.
Algunos bebés les gusta que le cojan en brazos, o que les toques la manita. Este contacto físico es natural, nace del contacto con el cuerpo de la mamá y es normal en el recién nacido y hasta el primer año de vida.

Una vez esté relajado/a pero aun despierto déjale suavemente en la cama, esto le ayudará a asociar la cama con el proceso de quedarse dormido. Si protesta espérate unos instantes, a veces les cuesta relajarse un poco y se duermen, si ves que llora, cálmale con suavidad.
No dejes a tu bebé llorando, necesita a su papá o a su mamá, es su instinto natural de supervivencia.
Si se despierta de noche mantén la actividad al mínimo. Intenta mantener las luces bajas al cambiarle o al alimentarle y vuelve a dejarle en su cuna o moisés.
En conclusión, el descanso y el sueño son esenciales para el bienestar de tu bebé. Sigue estos consejos ayudar a tu bebé a dormir bien y descansar adecuadamente. Recuerda que cada bebé es diferente, así que es posible que tengas que ajustar estas recomendaciones según las necesidades individuales de tu hijo. Si tienes preocupaciones sobre el sueño de tu bebé, consulta con su pediatra.
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